“Me aburro en misa”, de Álvaro Ginel

Á. Ginel

Á. Ginel

“Queridos Alberto e Irene:

¡Cómo me sonaba la frase que me dijisteis el otro día! La verdad es que no sólo la gente se aburre en misa. El aburrimiento está muy extendido. Hay niños, jóvenes y adultos aburridos de la vida.

Vosotros habéis tomado una decisión: Como nos aburrimos, no vamos a misa.

Me surgen varias preguntas sobre esta decisión. Hay gente que se aburre en matemáticas, en lengua, en su trabajo… Algunos se aburren porque se lo saben todo y es un “rollo” escuchar lo de siempre. Otros, porque no entienden nada, y eso es aburridísimo. Hay aburrimientos porque perdemos el sentido de lo que hacemos y no nos llena”…

Con estas palabras comienza el artículo publicado en la sección “Carta a los jóvenes” del BOLETÍN SALESIANO de este mes de febrero (Año CXXIII, Nº 02, Pág. 28), escrito por nuestro compañero y amigo Á. Ginel.

Si quieres leerlo íntegramente, pulsa en texto completo.


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