Valoración de la Comida de Verano 2018 (por Angelillo)

Ayer, como estaba previsto, un grupo de 13 personas, compañeros y amigos, alguno acompañado de su mujer, nos reunimos con satisfacción, alegría y locuacidad para celebrar la COMIDA DE VERANO, como anticipo a la estación veraniega, con el descanso, viajes, fiestas, reuniones familiares… que conlleva.

Esta comida, según mi modesto entender, nos ha servido para varios fines:

1) Para constatar nuestro estado de salud y disfrutar de la vida, con más o menos achaques, propios de la edad.

2) Para reforzar nuestros lazos de compañerismo y amistad, iniciados en los años de internado en los aspirantados y estudiantados salesianos.

3) Para conversar sobre temas que surgían espontáneamente, alguno relacionado con nuestra convivencia del pasado, pues forman parte de nuestra historia y de nuestra vida.

4) Para recordar a compañeros y amigos ausentes, especialmente a quienes no han podido participar por motivos diversos y nos han enviado sus mensajes para, en la distancia, mostrarnos que también se sentían unidos a nosotros y lamentar su ausencia: Mariano G. Yagüe, Fco. Javier Morales y Mª Luz, Manuel D. Rollán y Pilar, Asun,  Rosa Mari, Conchi, Mariano Santos y Salud, Antonio García Sánchez y Paquita, Jesús Sáez y Timoteo Hernández y Toñi..

5) Para interesarnos por la evolución del estado de salud de los compañeros y amigos que se encuentran con problemas desde hace algún tiempo, entre ellos, José Luis Villadóniga, quien nos acompañó después de bastantes ausencias.

6) Para entonar algunas de nuestras canciones populares, aprendidas en el pasado común.

7) Para disfrutar de la buena mesa con platos variados, elegidos entre los ofertados dentro del menú del día.

8) Para alegrarnos y felicitar a José Pedro de Frutos y Carmen por la reciente celebración de su matrimonio eclesiástico.

9) Para desearnos lo mejor durante el verano hasta que podamos vernos, de nuevo, al final de septiembre (día 26, último miércoles de mes, como suele ser habitual) para celebrar la COMIDA DE OTOÑO.

“¡No será para tanto!” –dirá alguno–, pues se trata de una comida y encuentro normales. Cada cual lo puede ver o analizar desde sus perspectivas personales, pero lo que sí es cierto que nos acompañó la alegría y espontaneidad, características de los buenos amigos, en un ambiente al “estilo salesiano”, como reflejan las fotos y vídeo recogidos en un álbum que podéis abrir clicando sobre su enlace.

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